SUDÁN: UNA HERIDA ABIERTA EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
Hoy como cada 10 de diciembre recordamos la Declaración Universal de los Derechos Humanos como un pacto global para aggrandizer la dignidad humana, sin embargo, a más de siete décadas después, la realidad nos confronta: los derechos humanos siguen siendo vulnerados de manera sistemática. Si bien este día se conmemora la defensa de los derechos humanos, también es un llamado urgente para reflexionar sobre el trabajo pendiente a realizar: mecanismos efectivos que protejan, acciones y presiones diplomáticas, educación jurídica y profesionales comprometidos que defiendan y garanticen los derechos humanos.
En esta ocasión sirve hablar sobre la crisis en Sudán, un ejemplo doloroso que exige nuestraatención. Desde el mes de abril del 2023, Sudán se ha visto involucrado en un conflicto armado entre las Fuerzas Armadas (SAF) y las milicias del Rapid Support Forces (RSF), lo que inició como una disputa por el poder ha ido escalando al grado de convertirse en una catástrofe humanitaria, la Organización de las Naciones Unidas ha calificado la situación en Sudán como “la crisis de derechos humanos más grave de nuestro tiempo”. Su descripción no resulta nada excesiva si tomamos a comento las cifras; más de 12 millones de personas han sido desplazadas, de ellas 8.5 millones dentro del mismo país y 3 millones en países vecinos en el continente africano. Más de 30 millones de personas necesitan asistencia humanitaria y reportes mencionan más de 3,000 civiles privados de su vida en lo que va de este año, así como múltiples violaciones sistemáticas entre ellas violencia sexual, ejecuciones sumarias, ataques a recintos hospitalarios, servicios de salud bloqueados, suministros de agua y hambruna son utilizados como armas de guerra. Esta situación no puede ser considerada como un conflicto interno, es un escenario que vulnera normas internacionales sobre derechos humanos, así como al derecho internacional humanitario, a través de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OHCHR) y la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH), se han desplegado misiones de verificación, emitido alertas sobre la crisis humanitaria y solicitado acceso humanitario inmediato. El Consejo de Seguridad ha discutido sanciones y medidas para garantizar corredores seguros, mientras que la Corte Penal Internacional analiza la apertura de investigaciones por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Sin embargo, los esfuerzos se ven limitados por bloqueos políticos, falta de recursos y la negativa de las partes en conflicto a permitir el ingreso de ayuda, o que evidencia la necesidad de una presión internacional más firme y coordinada.
El lector podría cuestionar la relevancia de hablar de un tema que se encuentra lejano a nuestro espacio territorial, y más conociendo de las actuaciones de los organismos internacionales, la respuesta es sencilla, por que los derechos humanos no son una declaración abstracta; son garantías concretas para personas reales, para todas las personas. Cuando un Estado falla en proteger, la comunidad internacional tiene y tenemos la obligación de actuar, de cuestionar y exigir, el de investigar y reflexionar, el ser participes activos de un cambio necesario en el marco regulatorio internacional.
Sudán nos recuerda que la impunidad y la indiferencia son cómplices de estos actos crueles e inhumanos, una herida abierta que interpela a nuestra conciencia jurídica y ética, por ello en este Día Internacional de los Derechos Humanos, su conmemoración no puede quedarse en discursos ni frases célebres, sino en acciones concretas que den un paso a resolver los conflictos actuales, como abogados, estudiantes y ciudadanos, debemos transformar la indignación en acción: exigir justicia, apoyar la ayuda humanitaria y educar para que las generaciones futuras comprendan que los derechos humanos no son negociables, hoy más que nunca la defensa de la humanidad nos necesita.
Autora: Dra. Ana Cristina Dávila Peña,
Docente de la Escuela de Derecho.,