Introducción
Los vínculos afectivos han tomado relevancia en los últimos años debido a su papel en la salud mental. Una vida solitaria se ha asociado a un déficit de las funciones cognitivas y una menor resiliencia al estrés (Palacio, 2014). Los vínculos afectivos son algo con lo que vivimos desde que nacemos, en particular con nuestros padres. Un aislamiento crónico o la falta de estos vínculos afectivos tiene consecuencias negativas en el eje hipotálamo-hipofisario, las cuales se van a manifestar como una falta del sentimiento de recompensa y dificultad para establecer o mantener vínculos interpersonales (Palacio, 2014). El apego resulta de vínculos afectivos entre personas que es definido como un sistema de comportamiento natural, durante el desarrollo infantil, impulsado esencial y biológicamente para la supervivencia (López y Ramírez, 2005).
El desarrollo de diferentes comportamientos del apego se explica como un proceso conjunto a las experiencias.La capacidad de los niños para buscar apoyo de los padres por angustia explica una cantidad sustancial de variación en el desarrollo de salud mental y física, éxito académico y competencia e interacción social. Sin embargo, el apego materno busca un enfoque en conductas y vínculos establecidos por la madre hacia el recién nacido, lazos que forman parte fundamental de la salud del neonato, por ejemplo, el apego precoz entre madre e hijo se considera una práctica de salud favorable, con beneficios biológicos y psicológicos, a corto y largo plazo. Este enfoque se origina de la creciente conciencia de que el contacto piel con piel, la lactancia temprana y la interacción afectiva en los primeros momentos posteriores al parto son los principales responsables de la liberación de oxitocina (López y Ramírez, 2005). La oxitocina es un neurotransmisor y neuropéptido fundamental para la regulación de las funciones reproductivas, uterinas de proceso de parto, lactancia, y conductas maternales, además tiene relevancia en cuanto a conductas de socialización porque organiza redes neuronales con base a experiencias específicas de apego (Delgado et al., 2023).
El sistema que dirige la oxitocina es capaz de regula las emociones y los comportamientos sociales, como el amor, la memoria, la rabia, la agresión y el establecimiento de conexiones entre experiencias pasadas y presentes, una disminución en los niveles de ansiedad, una reducción del miedo y un aumento en la confianza, la empatía y la generosidad (Morocho-Parra & ValenciaZamora, 2024). Estudios han revelado que los niveles de oxitocina y su interacción celular a través de su receptor pueden ser alteradas por la ausencia de vínculos afectivos entre padres e hijos, condiciones psiquiátricas como la depresión, la esquizofrenia, ansiedad social y el autismo (Feldman, 2016). El autismo es una afección multifactorial que puede ser provocada por interacciones génicas que provocan una alteración en el desarrollo neurológico y por la interacción de los genes con el ambiente celular que son causa de la disminución en la interacción social, deficiencia en el lenguaje verbal y no verbal e inflexibilidad en el comportamiento (Cala et al., 2015). El sistema que es regulado por la oxitocina juega un papel importante en la regulación social, respuesta al estrés, ansiedad social, consolidación de la memoria, procesos de mentalización y empatía, y este se ha visto alterado en personas diagnosticadas con autismo. Por lo que en esta revisión se abordará como los vínculos afectivos son capaces de modular la respuesta de la oxitocina en pacientes con desórdenes del espectro autista mejorando su integración social.

Desarrollo
La importancia en el entendimiento del autismo como un trastorno multifactorial que presenta algunas características sociales que se relacionan con un fallo en el sistema de la oxitocina como menor compromiso social, una menor atención a las señales del entorno y una baja sensibilidad a la recompensa, lo que se traduce en una menor experiencia de interacciones sociales positivas. Las enfermedades multifactoriales son producto de la interacción de genes con las señales extracelulares, recientemente ha aumentado el estudio de los cambios que genera el ambiente en el genoma, la epigenética ha establecido que el ADN es capaz de recibir metilaciones que obligan a los genes a mantenerse inactivos sin embargo estos cambios son reversibles lo que puede generar un cambio significativo a nivel celular cuando se pierden estas metilaciones, en el caso del autismo se ha reportado que genes que codifican para el sistema de la oxitocina, específicamente el receptor de oxitocina, se encuentran altamente metilados (Andari et al., 2020; Maud et al., 2018) estas investigaciones se basaron en relacionar el grado de la metilación en el gen OXTR (receptor de oxitocina) y la gravedad de los síntomas sociales, encontrando que los niveles de metilación influyen directamente con la gravedad de los signos de comportamiento social. Otro estudio evaluó los niveles de oxitocina en la saliva de padre, madre e hijo preescolares que padecen autismo antes de realizar ejercicios de vínculo afectivo y 20 minutos después establecer contacto de padres a hijos, encontrando un aumento
en los niveles después del contacto tanto padres como en los hijos (Feldman et al., 2014), posteriormente al alejarse de la convivencia, los niveles de oxitocina bajaron. Lo que promueve la idea de que el sistema de la oxitocina se regula en respuesta a señales de afecto y convivencia. Estos estudios soportan la idea de que, en los desórdenes del espectro autista, la regulación de la oxitocina y su receptor es influida por las señales ambientales por lo que los vínculos afectivos se vuelven esenciales en el tratamiento del trastorno ya que generan cambios favorables a nivel epigenético que influyen directamente en la capacidad de la persona autista para relacionarse con el entorno social. Particularmente en el apego precoz, aquel que vincula a la mamá con el recién nacido, Se ha demostrado que este tipo de estímulos los regulan los niveles de oxitocina basal de la madre forman un circuito de retroalimentación positiva donde, al percibir un estímulo, la madre desarrolla el instinto de ir a revisar y consolar a su bebé (Grant & Erickson, 2022). Esto demuestra que la oxitocina tiene un papel importante en el compromiso que tendrá la madre con su hijo, para el caso de bebés con predisposición al autismo esta interacción inicial es fundamental para generar niveles de oxitocina basales que contrarresten los efectos genéticos del autismo y además permitirá que la madre sea capaz de brindarle un vínculo afectivo de manera continua permitiendo una mejor adaptación social del bebé a lo largo de su vida

Resultados
En la investigación participaron de 30 miembros de entre quinto y octavo cuatrimestre de la Licenciatura en Kinesiología de la Universidad Cuauhtémoc Plantel Aguascalientes con un rango de edad de entre 20 a 25 años. De los cuales 12 fueron hombres (40% de la población) y 18 mujeres (60% de la población); de ellos 8 hombres y 10 mujeres recibieron lactancia materna.
Las subpruebas específicas del “test de Wechsler” (WAIS IV) para medir la comprensión verbal y razonamiento, fueron: “Semejanzas” (evalúa la capacidad para entender, procesar y expresar información verbal), “Matrices” (mide habilidades visoespaciales, de razonamiento abstracto y solución de problemas no verbales), “Retención de dígitos” (evalúa la capacidad para retener y manipular información en la memoria a corto plazo) y “Claves numéricas” (mide la rapidez y precisión con que se procesan estímulos visuales simples). .

