ENTRE MUROS Y REJAS: ¿LA REINSERCIÓN REINSERTA O CASTIGA?
¿Contratarías a una persona con antecedentes penales como cuidador de tu hijo?
Si bien es cierto, la reinserción social en el sistema penitenciario mexicano se encuentra establecida en el artículo 18 constitucional donde menciona que se debe de basar en el trabajo, educación, deporte, salud, entre otras cosas; en la práctica es muy diferente, realmente, ¿Se puede hablar de reinserción en México?
Aunque el marco normativo es progresista y se busca un modelo de reinserción social, en la práctica ya es muy diferente. En la actualidad las cárceles cuentan con una sobrepoblación impresionante, las personas privadas de su libertad al salir enfrentar retos día con día, pues no solamente se enfrentan a la discriminación laboral si no a la discriminación social, en la cual, la sociedad se vuelve un juzgador más, pues la persona no solo se tiene que enfrentar a las adversidades propias de la prisión, si no al salir, se tienen que enfrentar al rechazo por haber cometido un delito. Aunque existen programas de trabajo, de educación, dentro de las cárceles en la realidad es que no son suficientes y no se encuentra alcanzable para todos los reos y muchas veces esos programas son de mala calidad.
En términos legales, la reinserción social ya se encuentra en su máximo esplendor ya que se estable en la constitución, en términos reales no se logra de manera efectiva. Del papel a la realidad es un estrecho muy grande.
De que le sirve a la sociedad penas tan grandes para delitos si no se trabaja desde la raíz del problema, ¿A ti de que te sirve un prisionero que tenga 300 años de condena?, si al final no se logra la reinserción adecuada para esa persona, no se tiene el acompañamiento psicológico necesario para ayudar a la persona a cambiar su vida y así que se evite una reincidencia delictiva. Cuantas veces las personas que fueron privadas de su libertad al momento de salir vuelve a reincidir en cometer delitos, y cada vez se intensifica más el ilícito y de un delito menor se convierte en un delito mayor. Esto no pasaría si realmente se hiciera un acompañamiento adecuado desde el primer momento que se cometió el primer delito. El sistema termina funcionando más como un mecanismo de contención y castigo que como un verdadero espacio de trasformación social.
Sistemas penitenciarios como el de Noruega, que se considera como el mejor sistema del mundo, ya que su pena máxima es de 21 años de prisión, aunque se puede prorrogar si la persona se sigue considerando peligroso. Este sistema se centra realmente en la rehabilitación, no en el castigo. Las cárceles son espacios amplios para simular una vida “normalizada”, el trato es humano. Su filosofía es “Lo peor de la pena es la privación de libertad; todo lo demás debe parecerse a la vida en sociedad para que el preso se pueda reinsertarse”
En pocas palabras, el sistema penitenciario en la actualidad no reinserta de manera efectiva y eficaz, pues la reinserción o “regreso a la convivencia social” sigue siendo una aspiración constitucional y legal, pero solo una realidad de buenas intenciones e intangible para la mayoría de las personas privadas de la libertad.
La reinserción social es el eslabón roto de la justicia mexicana
Autora: Enrique Acevedo López, alumno de 4to cuatrimestre.
Docente de la Escuela de Derecho.