CORAZONES DORADOS

Durante la creación de este documental, el camino estuvo lleno de retos que nos obligaron a superarnos día con día. Desde el inicio, sabíamos que no sería un proceso sencillo, pero cada obstáculo se convirtió en una oportunidad para aprender y crecer como equipo.
El primer gran desafío fue lograr establecer contacto con la Patrulla Espiritual. Mientras tanto, el productor trabajaba constantemente en generar acercamiento a través de publicaciones, sin detenerse ni un solo día. Paralelamente, el resto del equipo se enfocaba en desarrollar el formato del documental. Al principio, nos costaba entender cómo debía estructurarse; era un terreno nuevo para muchos de nosotros. Sin embargo, poco a poco fuimos aterrizando ideas, imaginando cómo queríamos contar la historia y definiendo la manera en que se llevarían a cabo las cosas.
Con esfuerzo y constancia, finalmente logramos obtener la “luz verde” por parte de la Patrulla Espiritual. Esto marcó un punto clave en el proyecto. Tuvimos la oportunidad de reunirnos con ellos y presentarles nuestra propuesta. Su respuesta fue sumamente positiva: estaban emocionados, incluso entusiasmados por la idea de participar en un documental, algo que ya deseaban hacer desde tiempo atrás.
Después de esa reunión, logramos concretar una fecha y hora para comenzar. Sin embargo, aún quedaba otro reto importante: hacer posible el viaje. Como equipo, buscamos distintas formas de reunir el dinero necesario. Desde préstamos hasta rifas, cada integrante puso de su parte para que el proyecto pudiera avanzar
Con el paso del tiempo, la idea del documental comenzó a tomar forma con mayor claridad. Ya no solo se trataba de grabar, sino de contar una historia con intención. Como equipo, teníamos muy claro que queríamos que el espectador viviera un proceso emocional a lo largo del documental.
La meta era que quien lo viera no solo observara, sino que realmente se involucrara. Buscábamos que el espectador pudiera experimentar, de alguna manera, lo que significa estar dentro de ese contexto: entender cómo funciona este entorno y, sobre todo, cómo viven las personas que enfrentan problemas de adicciones.
Más que mostrar una realidad, queríamos generar empatía. Que cada escena, cada testimonio y cada momento capturado lograra conectar con el público, llevándolo a reflexionar y a sentir lo que muchas veces no se ve a simple vista
Finalmente, llegó el día de realizar el viaje. Después de tanto esfuerzo, sacrificios y trabajo en equipo, logramos hacerlo realidad. Fue un trayecto lleno de aventuras y anécdotas que, desde ese momento, ya comenzaban a formar parte de la historia detrás del documental.
El día del rodaje se convirtió en una experiencia única, de esas que sabes que nunca vas a olvidar. No solo por lo que estábamos logrando como equipo, sino por todo lo que vivimos en ese lugar. Desde nuestra llegada, fue evidente que los integrantes de la Patrulla Espiritual estaban genuinamente emocionados por el proyecto.
Sin embargo, hubo algo que no esperábamos: la reacción de las personas dentro de la clínica. Muchos de ellos querían compartir sus historias, sus vivencias y sus procesos. Había una necesidad real de expresarse, y lo hacían con una emoción que nos impactó profundamente. Esto hizo que el proyecto tomara un sentido aún más humano y auténtico.
Nos abrieron las puertas en todos los sentidos. Tanto la clínica como la Patrulla Espiritual nos brindaron todo el apoyo necesario para que el documental pudiera realizarse de la mejor manera posible. Cada vez que la producción necesitaba algo, ellos estaban ahí para respaldarnos, facilitando el trabajo y haciendo que todo fluyera de una forma increíble
El documental está profundamente lleno de amor hacia el proceso, pero también de las dificultades que lo acompañan. A lo largo de la grabación, no solo fuimos testigos, sino que realmente vivimos de cerca cada etapa, entendiendo que no es un camino sencillo.
Tuvimos la oportunidad de acompañar el proceso de una persona desde el momento en que es rescatada en el bordo de Tijuana. Este seguimiento nos permitió ver, de primera mano, la realidad que muchas veces permanece invisible: las condiciones, las decisiones y las emociones que envuelven cada caso
Durante todo este recorrido, se vivieron momentos de mucha tensión. Cada situación era distinta y, en muchos casos, impredecible. Sin embargo, fue justamente en esos momentos donde comprendimos la importancia del trabajo que realiza la Patrulla Espiritual.
Ellos nos mostraron, sin filtros, todo lo que hacen: desde los rescates hasta el acompañamiento humano que brindan. Más allá de un procedimiento, lo que presenciamos fue un compromiso real con las personas, una labor que combina disciplina, empatía y una gran vocación de servicio.

