El Servicio Militar moderno en México se instauró a raíz de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, tomando como ejes la Defensa Nacional, la Instrucción Militar y el Servicio Obligatorio para los Ciudadanos, con el fin de fortalecer los efectivos del Ejército mediante Reservas capaces de responder a las exigencias de los Conflictos Armados. Su fundamento se encuentra en el Artículo 5º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece que el Servicio de las Armas es obligatorio y de Orden Público para todos los mexicanos. Esta disposición se desarrolla en la Ley del Servicio Militar, publicada el 11 de septiembre de 1940, donde se detallan las obligaciones y modalidades del servicio, tanto en el Ejército y la Armada como en las reservas.
El Servicio Militar consiste en la instrucción que reciben los jóvenes con el propósito de formar Ciudadanos con Valores Éticos y Patrióticos, capaces de servir a la Nación. Su cumplimiento se acredita mediante la Cartilla del Servicio Militar Nacional, documento necesario para diversos trámites Legales y Administrativos. En nuestro país existen doce Compañías de Infantería del Servicio Militar Nacional, encuadradas en cada una de las Regiones Militares; sin embargo, aún no se ha creado ninguna que incluya el Arma de Caballería, cuya Misión Principal es la Exploración, el Reconocimiento, la Seguridad y la Acción Rápida.
México cuenta con una gran tradición militar en la Caballería, cuyos miembros son conocidos coloquialmente como “dragones”. Esta Herencia Castrense se complementa con la cultura charra, uno de los símbolos más icónicos y profundos de la identidad mexicana, que trasciende lo deportivo o lo vestimentario. En Aguascalientes, por ejemplo, esta tradición ecuestre representa una práctica viva con un profundo arraigo histórico, social y cultural.
La creación del primer Escuadrón de Caballería Montada del Servicio Militar Nacional en Aguascalientes trascendería lo operativo para convertirse en una poderosa estrategia que desincentive a los jóvenes a ingresar a las filas de la delincuencia organizada, fomentando valores para la formación de ciudadanos comprometidos con su patria. Además, esta iniciativa busca mantener viva la tradición ecuestre mediante una experiencia tangible y dinámica, arraigada en lo más profundo de nuestra historia. Asimismo, se beneficiarían las corporaciones policiales y castrenses de la entidad al contar con reclutas capacitados y adiestrados, que internalicen y se identifiquen con el espíritu y la tradición de las Fuerzas Armadas Mexicanas.
Lo que ofrece tácticamente un adiestramiento especializado de caballería montada:
Los reclutas asignados a este escuadrón recibirían una formación única, que incluiría:
- Equitación y cuidado equino: desarrollando responsabilidad, disciplina y respeto por los animales.
- Técnicas de movilidad y exploración: aprendiendo las capacidades estratégicas de la caballería montada en terrenos complejos, como en la erradicación de plantíos en zonas serranas, donde el personal de infantería sufre un mayor desgaste.
- Destrezas ecuestres de orden cerrado:fomentando el trabajo en equipo, la coordinación y la precisión de manera excepcional.
Potencia el impacto visual y la imagen institucional:
Una unidad de caballería montada tiene una presencia ceremonial y cívica de gran impacto. Podría representar al Servicio Militar Nacional en desfiles, eventos nacionales y ceremonias importantes, proyectando una imagen de tradición, honor y profesionalismo que fortalece la percepción pública de las instituciones.
Contribución a la protección civil y comunitaria:
La caballería montada es efectiva en labores donde los vehículos tienen acceso limitado, como:
- Exploración y acceso en zonas rurales o montañosas durante desastres naturales.
- Patrullaje ecológico en áreas naturales protegidas.
- Control de afluencias en eventos masivos con un enfoque disuasivo.
- Sería una fuerza militar móvil ante una escasez grave de combustibles fósiles, situación ya registrada en el país.
- Además, se contaría con una fuerza disuasoria y de gran movilidad ante cualquier amenaza de guerra o crisis nacional grave.
Principales desventajas de la caballería montada:
- Altos costos de mantenimiento, constantes y muy especializados: servicios veterinarios, herraje y personal de cuadra.
- Movilización limitada en grandes distancias.
- La relación costo-beneficio es constantemente cuestionada frente a alternativas tecnológicas más modernas.
- Se considera tácticamente obsoleta para la defensa nacional en términos de eficiencia.
- Posible resistencia ciudadana y mediática, al percibirse como un gasto innecesario o un anacronismo sin relevancia en el siglo XXI.
Cómo se integra un escuadrón de caballería montada:
Un escuadrón de caballería montada está formado por 80 a 150 jinetes, repartidos en cuatro o más secciones, bajo el mando de un capitán. Una sección de caballería se compone de dos o más pelotones, cada uno de entre 25 y 40 soldados, al mando de un teniente. Su estructura es variable según las necesidades, e incluye una plana mayor y los servicios necesarios para su operación.
Conclusión:Una unidad de caballería montada en el servicio militar puede considerarse un fracaso económico desde una perspectiva tradicional, pero su valor va más allá: proporciona identidad y sentido de pertenencia, utilizando el pasado como cimiento para construir el futuro. Además, es importante considerar factores como la baja captación de reclutas, el desgaste de la imagen de las Fuerzas Armadas en la sociedad actual, la pérdida del sentido del deber patriótico, una cultura que prioriza el desarrollo individual y las altas tasas de deserción militar. Estos son aspectos tangibles y trascendentales que deben ponderarse antes que lo puramente económico.
La importancia del Servicio Militar Nacional debe ir más allá de la mera preparación marcial. Debe ser una escuela donde los jóvenes aprendan disciplina, trabajo en equipo y valores como la responsabilidad y el servicio. Además, une a personas de diferentes regiones y clases sociales, creando un sentido de identidad nacional y un propósito común: el amor a la patria. En esencia, transforma ciudadanos individuales en una comunidad preparada y unida, lista para servir y proteger a su país cuando sea necesario.
Autor: Arturo Solano Mata, estudiante de la Maestría en Derecho Constitucional y Amparo.
Alumno Maestría en Derecho Constitucional y Amparo