¿Quién diría que un proyecto final iba a terminar presentándose en cines? Es algo que a muchos de nosotros nos emociona bastante. Este proyecto fue diferente a los demás; contaba con un equipo donde cada integrante se hacía cargo de lo que le apasionaba. Aunque algunos no dominaban su departamento al inicio, el aprendizaje sobre la marcha permitió sacar adelante la producción con éxito.
Materia de Humo nace en un salón de clases, narrando una historia universal: el deseo de soltar a una persona que te consume y el valor para alejarse definitivamente. El primer día de grabación fue el más exhaustivo; grabamos en una librería del centro con 10 personas en un cuarto pequeño, moviéndonos en silencio absoluto para lograr tomas perfectas durante casi 5 horas de rodaje continuo.
"Querer soltar a quien te consume" es el eje emocional de esta obra que transformó un ejercicio académico en una experiencia cinematográfica real.
El segundo día, en la terraza de un bar, la organización fluyó mejor. Empezamos a entendernos y apoyarnos más allá de nuestras tareas asignadas. El tercer día enfrentamos el reto de la dirección de arte: remodelamos un cuarto desde cero, tardando 3 horas en la escenografía. Gracias a la experiencia acumulada, el rodaje final fue ágil y preciso, dejándonos una profunda satisfacción.
Agradecemos a los maestros que nos guiaron en este proceso que nos dejó lecciones invaluables sobre el trabajo en equipo.
Al final, más allá del producto que se proyectará en cines, nos queda la experiencia de lo vivido detrás de cámaras: los errores corregidos, el apoyo mutuo y los momentos compartidos que hicieron que cada hora de esfuerzo valiera la pena.
Una producción de estudiantes apasionados por el cine.