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Electroestimulación VS Fuerza Tradicional, efectos comparativos sobre el cuádriceps en futbolistas universitarios

Escrito por UCA | Jan 20, 2026 6:27:46 PM

Introducción

El entrenamiento de fuerza es un componente esencial en el desarrollo físico de los futbolistas, ya que influye directamente en su rendimiento durante competencias que demandan acciones de alta intensidad como sprints, cambios de dirección y saltos.
En los últimos años, la electroestimulación muscular ha ganado presencia como una herramienta alternativa o complementaria en la preparación física de los deportistas, al permitir inducir contracciones musculares mediante impulsos eléctricos sin necesidad de una carga externa. Esta técnica, aplicada correctamente, puede favorecer adaptaciones neuromusculares relevantes para el rendimiento deportivo y la rehabilitación funcional (Maffiuletti et al., 2002; Paillard, 2008). En el contexto universitario, donde los recursos y el tiempo de entrenamiento pueden ser limitados, surge la necesidad de identificar cuál método resulta más eficaz para estimular el desarrollo del cuádriceps, músculo clave en el rendimiento futbolístico por su participación en acciones como el sprint, el salto y el golpeo del balón. Estudios previos han abordado el impacto de la electroestimulación en diferentes poblaciones. Por ejemplo, Filipovic et al. (2011) señalaron que ciertos protocolos de estimación eléctrica pueden generar adaptaciones comparables al entrenamiento tradicional en atletas entrenados. Delitto et al. (1992) reportaron que la corriente rusa contribuye a la recuperación funcional en contextos de rehabilitación, mientras que Gondin et al. (2011) observaron mejoras en la fuerza y estructura muscular con programas prolongados de EMS (Electrical Muscle Stimulation).
Sin embargo, la mayoría de las investigaciones en esta área se han centrado en contextos clínicos o en atletas de alto rendimiento, dejando un vacío en cuanto a estudios experimentales que evalúen el uso de dispositivos específicos como el MyoFit 4, un electroestimulador portátil de corriente rusa diseñado para el fortalecimiento muscular, frente al entrenamiento convencional en gimnasio, especialmente en futbolistas universitarios con un régimen habitual de entrenamiento. Así, resulta pertinente explorar comparativamente estas dos intervenciones bajo condiciones controladas. En este sentido, la presente investigación tiene como objetivo comparar el efecto de la electroestimulación muscular, utilizando el dispositivo MyoFit 4, y un programa estructurado de fuerza en gimnasio sobre la fuerza, resistencia y masa muscular del cuádriceps en futbolistas universitarios con entrenamiento habitual. Este estudio busca generar evidencia que pueda orientar decisiones en la planificación de programas complementarios de acondicionamiento físico, considerando tanto la eficiencia como la aplicabilidad de cada intervención en el entorno universitario.

Materiales y Métodos

Este estudio se desarrolló durante ocho semanas e incluyó a 15 futbolistas universitarios varones, divididos en tres grupos de 5 jugadores: (1) grupo con electroestimulación utilizando el dispositivo MyoFit 4, (2) grupo con entrenamiento de fuerza en gimnasio, y (3) grupo control con entrenamiento habitual de fútbol. Cada grupo realizó sus respectivas rutinas dos veces por semana, además de mantener su régimen regular de entrenamiento futbolístico. Las evaluaciones se llevaron a cabo antes y después de la intervención. Las pruebas utilizadas incluyeron: fuerza máxima (una repetición máxima en prensa inclinada), resistencia local (máximo número de sentadillas que cada participante podía realizar en un minuto), velocidad en 50 metros, resistencia aeróbica en 1000 metros y medición semanal de la circunferencia del cuádriceps con cinta antropométrica.

Resultados

Tras ocho semanas de intervención, los resultados evidenciaron mejoras significativas entre los grupos. Ambos grupos de intervención (electroestimulación y entrenamiento en gimnasio) mostraron avances significativos respecto al grupo control, aunque con perfiles distintos según el tipo de estímulo aplicado, como se muestra en la Tabla 1 y Figura 1.



En el Grupo 1 (electroestimulación con MyoFit 4), el 1RM en sentadilla aumentó un 19% (de 90 kg a 107 kg). Las repeticiones de sentadillas en un minuto incrementaron un 25% (de 27 a 34), mientras que el tiempo en los 50 metros planos disminuyó en un 4% (de 7.1 a 6.8 segundos). En cuanto a resistencia aeróbica, el tiempo en los 1000 metros se redujo un 5% (de 245 a 233 segundos). La circunferencia del cuádriceps aumentó en promedio 1.6 cm (de 52.4 a 54.0 cm). En el Grupo 2 (entrenamiento de fuerza en gimnasio), se observó un aumento del 24% en el 1RM (de 92 kg a 114 kg), y un incremento del 28% en repeticiones de sentadillas en un minuto (de 28 a 36). La velocidad mejoró en un 5% (de 7.0 a 6.7 segundos), y el rendimiento en los 1000 metros aumentó en un 6% (de 240 a 225 segundos). La circunferencia del cuádriceps mostró el mayor crecimiento, con un aumento promedio de 2.1 cm (de 52.2 a 54.3 cm). En contraste, el Grupo 3 (control), que solo realizó el entrenamiento habitual de fútbol, presentó mejoras más discretas: el 1RM aumentó un 5% (de 91 a 95 kg), las repeticiones en un minuto un 8% (de 27 a 29), y el tiempo en los 50 metros mejoró ligeramente en un 1% (de 7.0 a 6.9 segundos).
En resistencia aeróbica, el tiempo disminuyó en un 2% (de 243 a 238 segundos), y la circunferencia del cuádriceps aumentó 0.5 cm (de 52.5 a 53.0 cm). De forma general, ambos grupos de intervención indujeron mejoras significativas en fuerza, velocidad, resistencia y masa muscular. Sin embargo, el grupo de entrenamiento en gimnasio mostró avances superiores en todas las variables evaluadas, lo que sugiere una mayor eficacia de este método frente a la electroestimulación, esta superioridad podría atribuirse al estímulo mecánico progresivo propio del entrenamiento con cargas, mecanismo ampliamente respaldado por estudios recientes como el meta-análisis de Rong et al. (2025), que destaca las adaptaciones neuromusculares derivadas del aumento gradual de volumen e intensidad en programas de fuerza. Las mejoras observadas en el grupo control fueron menores y probablemente se relacionan con el entrenamiento habitual.

Discusión

Los resultados obtenidos en esta investigación confirman que tanto la electroestimulación como el entrenamiento de fuerza en gimnasio son intervenciones eficaces para mejorar el rendimiento muscular del cuádriceps en futbolistas universitarios. Sin embargo, cada estrategia mostró beneficios específicos que coinciden con los mecanismos fisiológicos asociados a su aplicación. El grupo que realizó entrenamiento en gimnasio evidenció los mayores incrementos en fuerza máxima (1RM) y en masa muscular (2.1 cm de incremento en la circunferencia del cuádriceps), lo que respalda la literatura existente sobre el papel del estímulo mecánico progresivo en la hipertrofia muscular (Schoenfeld, 2010). Este hallazgo es consistente con modelos clásicos de sobrecarga y adaptación muscular en deportistas, donde el entrenamiento con cargas elevadas induce adaptaciones estructurales más marcadas. Por otro lado, el grupo de electroestimulación con MyoFit 4 también mostró mejoras significativas en resistencia local (25%) y velocidad (4%), lo cual puede atribuirse a la activación preferente de fibras musculares de contracción rápida (tipo II) mediante la corriente rusa. Esto coincide con estudios como los de Filipovic et al. (2011) y Gondin et al. (2011), quienes destacaron la utilidad de la electroestimulación para mejorar componentes funcionales del rendimiento en atletas entrenados. El grupo control, aunque mantuvo su régimen habitual de entrenamiento futbolístico, presentó únicamente mejoras marginales. Esto sugiere que el entrenamiento convencional, si bien mantiene la condición física general, no proporciona suficientes estímulos específicos para inducir cambios significativos en fuerza o hipertrofia del cuádriceps. Este hallazgo refuerza la importancia de aplicar intervenciones

 

complementarias para potenciar el desarrollo muscular en futbolistas universitarios. Además, los resultados sugieren que la elección del método de entrenamiento puede ajustarse a los objetivos individuales o colectivos del equipo: si se busca fuerza e hipertrofia, el gimnasio resulta más efectivo; incluso, si se prioriza la mejora funcional rápida o en situaciones con limitación de carga, la electroestimulación también representa una alternativa viable y eficiente. Entre las limitaciones del estudio se reconoce el tamaño reducido de la muestra, lo cual limita la generalización de los resultados. Asimismo, no se utilizaron instrumentos de medición más avanzados como electromiografía o análisis de fuerza isocinética, lo cual podría haber aportado datos más específicos sobre los cambios neuromusculares. Finalmente, futuras investigaciones podrían explorar la aplicación combinada de ambos métodos en un mismo programa de entrenamiento para evaluar posibles efectos sinérgicos.

Conclusión

La electroestimulación, así como el entrenamiento de fuerza en gimnasio demostraron ser estrategias efectivas para mejorar el rendimiento muscular del cuádriceps en futbolistas universitarios. El entrenamiento con cargas generó mayores aumentos en fuerza e hipertrofia, mientras que la electroestimulación se destacó en la mejora de resistencia local y velocidad. Estos hallazgos permiten orientar intervenciones específicas según los objetivos del deportista y abren la puerta a futuros estudios que evalúen la combinación de ambos métodos, especialmente en el contexto del deporte universitario competitivo.